Alemania: El debate sobre los impuestos que se pagan por pertenecer y no por usar
El impuesto eclesiástico y el aporte obligatorio a la radiodifusión pública generan controversia entre ciudadanos e inmigrantes, mientras el modelo alemán vuelve a ser objeto de revisión. Reconocida por su eficiencia administrativa y su sólido Estado de bienestar, Alemania mantiene un sistema de contribuciones obligatorias que continúa generando debate tanto entre sus ciudadanos como entre los miles de extranjeros que cada año se establecen en el país. Dos de los mecanismos más discutidos son el impuesto eclesiástico (Kirchensteuer) y la contribución obligatoria destinada a financiar la radio y televisión públicas (Rundfunkbeitrag), ambos sustentados en normas legales que responden a una larga tradición institucional. Impuesto por pertenecer a una iglesia El Kirchensteuer es un tributo que pagan los miembros registrados de determinadas confesiones religiosas, principalmente la Iglesia Católica y la Iglesia Evangélica, además de algunas comunidades judías reconocidas. La contribución equivale al 8% del impuesto sobre la renta en los estados de Baviera y Baden-Württemberg, y al 9% en el resto del país. No se calcula sobre el salario bruto, sino sobre el monto que el contribuyente ya paga por concepto de impuesto a la renta. Según estimaciones oficiales para 2026, una persona soltera sin hijos con ingresos anuales de alrededor de 30.000 euros puede aportar alrededor de 378 euros al año, mientras que quienes perciben 50.000 u 80.000 euros anuales pueden superar los 1.000 y 2.000 euros, respectivamente. El dinero recaudado es transferido a las instituciones religiosas para financiar hospitales, guarderías, residencias para adultos mayores, programas sociales y organizaciones benéficas como Cáritas. Salir del sistema requiere un trámite Quienes deciden dejar de pertenecer oficialmente a una iglesia deben realizar un procedimiento administrativo conocido como Kirchenaustritt, que consiste en presentar una declaración formal ante el registro civil o un tribunal, según la legislación del estado federado donde residan. Este trámite suele tener un costo administrativo que oscila entre 20 y 60 euros. Hasta que la desvinculación se formaliza, el contribuyente continúa obligado a pagar el impuesto correspondiente. La televisión pública también se financia con un aporte obligatorio Otro de los mecanismos que genera controversia es el Rundfunkbeitrag, una contribución mensual obligatoria de 18,36 euros por vivienda, independientemente de que sus ocupantes posean o no un televisor, una radio o consuman los contenidos de los medios públicos. El principio del sistema establece que el aporte corresponde a cada hogar y no al uso efectivo del servicio. Los recursos financian a las cadenas públicas alemanas, cuyo objetivo es garantizar una programación independiente de intereses políticos y comerciales. En 2024, este mecanismo permitió recaudar aproximadamente 7.000 millones de euros, provenientes de más de 40 millones de viviendas registradas en todo el país. Incumplimiento puede derivar en sanciones. Las autoridades alemanas advierten que el impago del Rundfunkbeitrag puede generar recargos, intereses e incluso procedimientos de ejecución que incluyen el embargo de cuentas bancarias, conforme a la legislación vigente. Un modelo que divide opiniones Mientras los defensores del sistema consideran que estas contribuciones sostienen servicios públicos esenciales y fortalecen la independencia de instituciones sociales y medios de comunicación, sus críticos cuestionan que los pagos sean obligatorios incluso cuando los ciudadanos no utilizan dichos servicios o ya no desean formar parte de una organización religiosa. El debate cobró nueva relevancia tras la revisión de diversos aspectos del financiamiento de la radiodifusión pública por parte del Tribunal Constitucional Federal, en un contexto en el que varios sectores discuten el futuro de este modelo. Aunque países como Francia eliminaron el canon para la televisión pública en 2022 y optaron por financiarla directamente mediante el presupuesto estatal, Alemania mantiene un esquema que continúa siendo uno de los más particulares de Europa. Más allá de las posiciones a favor o en contra, el caso alemán refleja cómo un sistema reconocido por su organización y eficiencia también enfrenta cuestionamientos sobre el equilibrio entre el interés público, la libertad individual y las obligaciones tributarias de sus ciudadanos. (Periodista italiano Alberto Filippis)
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