Campo de Marte: la millonaria obra de la MML que mató 63 árboles y deja decenas en riesgo de colapsar
El inventario forestal realizado después de la paralización de los trabajos reveló que 163 árboles fueron afectados por la remodelación. El colectivo Salvemos al Campo de Marte advierte que la pérdida de ejemplares maduros no puede compensarse simplemente con la plantación de nuevos árboles. Desde el 3 de mayo de 1968, el Campo de Marte está protegido por la Ley N.° 16979, que lo declaró área verde intangible. La norma establece que este espacio debe ser conservado y protegido para las futuras generaciones. Sin embargo, casi seis décadas después, esa protección parece haber quedado relegada frente a una obra de remodelación que ha dejado árboles muertos, raíces mutiladas y amplias zonas del parque deterioradas. El proyecto, impulsado por la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) a través de Invermet, comenzó en octubre de 2025 y posteriormente fue paralizado. Durante meses, vecinos y especialistas denunciaron la falta de riego, la afectación de raíces y el deterioro del arbolado. Un inventario forestal elaborado luego de la paralización establece la dimensión del daño: de los 2.036 árboles identificados en el parque, 163 resultaron afectados y 63 murieron como consecuencia de la ejecución de la obra. Raíces mutiladas y árboles muertos La ingeniera forestal Claudia Gutiérrez, integrante del colectivo que viene haciendo seguimiento al caso, explicó que los árboles afectados presentan diferentes niveles de deterioro. De acuerdo con la evaluación, 83 se encuentran en una situación de estrés hídrico severo y otros 80 ya no presentan actividad fisiológica aparente. De estos últimos, 63 habrían muerto como consecuencia directa de los trabajos. “Les han cortado raíces y, encima, los han sometido a un periodo de estrés hídrico prolongado”, explicó Gutiérrez. La especialista señaló que la pérdida no se limita al número de ejemplares. Los árboles muertos eran algunos de los más grandes del parque, por lo que cumplían una función fundamental dentro de la estructura del ecosistema urbano. “Se ha perdido de la estructura vertical a los árboles más importantes: los que más captura de carbono hacían, los que brindaban diferentes pisos para distintos hábitats de aves o animales urbanos”, sostuvo. El impacto también se refleja en la pérdida de sombra y en la calidad del aire. Un árbol adulto, por su tamaño y el desarrollo de su copa, puede brindar servicios ambientales que un plantón recién sembrado no está en capacidad de ofrecer. En Lima, donde la contaminación del aire constituye un problema permanente, la pérdida de árboles maduros representa un perjuicio para toda la población. “Al ser árboles tan grandes, con una copa tan frondosa, eran los que mayor cantidad de aire purificaban”, señaló la ingeniera. Décadas para recuperar lo perdido La especialista advierte que los servicios ecosistémicos perdidos no podrán recuperarse en el corto plazo. Los árboles que fueron eliminados tardaron décadas en alcanzar el tamaño y la madurez que tenían antes de la obra. “Eso se recupera en décadas. Es grave lo que ha pasado”, afirmó. En las últimas semanas, Invermet ha planteado la compensación de 2.400 árboles. La cifra supera incluso el número total de ejemplares registrados en el Campo de Marte. Sin embargo, Gutiérrez advierte que plantar árboles no significa automáticamente restaurar el ecosistema perdido.
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